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29 de noviembre de 2010

COSMOVISIÓN MAYA: LA HUELLA INDÍGENA

- Y a qué hora va a venir tu abuelo a tomar su atol?

Respetar las creencias aún cuando no se compartan, y rescatar la cultura maya de las garras del olvido. Sobre estos dos ejes ha girado el taller de cosmovisión que la Coordinadora Nacional Indígena y Campesina (CONIC) ha impartido en la comunidad de San Miguel Las Pilas, en el marco del programa Oxlajuj Tz'ikin y dentro de las actividades que engloba el proyecto de Fortalecimiento Comunitario. El encargado de facilitarlo ha sido don Mariano Sánchez, miembro del Consejo Maya Mam. Fue él quien compartió con los presentes la pregunta con la que arrancan estas líneas, en las que un hombre perteneciente a la religión cristiana cuestionaba la costumbre de las familias indígenas de dejar comida para alimentar el espíritu de sus muertos.

El paso de los años y la llegada de las distintas religiones han puesto la cultura maya a temblar. A quien antaño practicaba la medicina natural se le coloca ahora la etiqueta de 'brujo'. Quienes compartían con los suyos unos tragos de 'cuxa' (aguardiente; cuxa significa lo sagrado del agua) fueron marginados por los que tomaban cerveza apoyados en la industria del consumo. Y las lenguas indígenas quedaron envueltas en el tupido manto del español porque sólo servían para comunicarse con aquellos que las compartían. Los niños en la escuela no podían hablar el español, pero negaban una y otra vez haber crecido en otra lengua, negaban lo que eran por miedo a los estigmas. "Nos dolía que nos dijeran que éramos indígenas", dice don Mariano.

A día de hoy son 22 las lenguas mayenses que cuentan con reconocimiento oficial. Algunas, como el Mam, el Quiché, el Chuj o el K'anjobal, pueden escucharse en boca de las gentes de las comunidades que forman parte del Programa. Ellos no han dejado que se perdieran, enseñándolas de generación en generación, al igual que han ido pasando las ropas o los alimentos. Y es que aunque los trajes de los hombres se han perdido aquí, en las comunidades asentadas en la Costa Sur, las mujeres sí visten los huipiles y los cortes, y sujetan su pelo con vistosas pitas que las identifican como miembros de uno u otro asentamiento. También las comidas se han conservado. La preferencia por lo natural frente a lo químico ha hecho que la manera de preparar los alimentos y los alimentos mismos hayan sobrevivido al paso de los años.

En las casas indígenas es frecuente beber en una jícara, una pequeña vasija que se elabora con la cáscara de un fruto leñoso que lleva el mismo nombre. Cuentan en las comunidades que hace años, cuando una pareja acababa de casarse y no tenían nada, se partía uno de estos frutos por la mitad para hacer el plato y el vaso de la nueva pareja. A día de hoy se prepara para beber de él.

Recordar todas estas costumbres ha sido uno de los objetivos del taller de cosmovisión, en el que también se han puesto en común aquellas otras que se han ido perdiendo. Entre ellas, las ceremonias de pedir permiso a la Madre Tierra para sembrar y recoger las siembras, o cortar tres hojas de la milpa (maíz) y golpear suavemente las manos de los niños para que la cosecha fuese abundante. También se han quedado en el olvido los remedios naturales para hacer frente a las distintas enfermedades, y las comunidades están ahora recuperando sus altares. Por todo ello, este ha sido sólo el primero de una serie de talleres en los que las generaciones de ahora conocerán las tradiciones de sus antepasados y decidirán si quieren practicarlas y conservarlas o encerrarlas para siempre en el baúl de los recuerdos.

23 de noviembre de 2010

LA POBREZA TIENE CARA DE MUJER

Más trabajo y no remunerado: "tú no haces nada, no vales nada, el que lleva el sustento a casa soy yo". Unos roles que hacen de la cocina la cárcel de la mujer: "como somos chicas no podemos recoger la milpa". Un sistema educativo que enseña lecciones de igualdad que no dan de comer a las tripas limpias: "las niñas se quedan en 3° o 4°. Lo importante es que sepan leer, escribir y hacer los números. A los niños les regalan una bici o una moto cuando pasan de nivel, porque ellos sí tienen que seguir". Y un grupo de mujeres que tienen clara la importancia de hacerse respetar y de poner límites "a una mentalidad machista que no deja que nosotras ejerzamos nuestro derecho de superación".

Las frases entrecomilladas no son más que los duros testimonios de las mujeres que han participado en el primer taller que la Comisión de Género del Programa ha celebrado con ellas. Equidad y empoderamiento son dos palabras que aparecen en los documentos de formulación de todos los proyectos de cooperación. Es una condición sin la que no se concibe un desarrollo justo, pero es también un arma de doble filo: y si empoderar a la mujer supone cargarla con más trabajo del que ya tiene? Y si es sinónimo de conflictos intrahogar? La respuesta a cuestiones como estas sólo la tienen ellas: las mujeres.

La invitación para la actividad llegó a un número representativo de mujeres participantes en cada uno de los ocho proyectos que componen el Oxlajuj Tz'ikin. Llegaron 33. Dinámicas quitadas de un libro de juegos sirvieron para romper el hielo y que cada una abriese poco a poco la puerta de su casa y nos permitiese asomarnos a la realidad de sus vidas. Y dentro nos encontramos con historias de las que erizan la piel.

Madres, hermanas, hijas y esposas coraje
María (el nombre que se dice tenemos todas las mujeres) estuvo casada 15 años. Esa unión le dejó como fruto un hijo que ahora tiene 20 y una niña menor de edad. La separación llegó cuando se dio cuenta de que su vida seguía los mismos derroteros que la de su madre, los caminos marcados por una tradición que no por estar socialmente aceptada es menos machista y que reduce las habilidades de la mujer a la cocina y al cuidado de niños y ancianos.

"Mi madre sí lo vivió y lo aguantó porque creía que era lo correcto. Nos educó en eso, en que mis hermanos varones debían estar preparados en el colegio para poder mantener la casa y ocuparse de su esposa. Nos educó en esa dependencia. Ahora, cuando viene a casa, siempre le digo 'mamá, no era así', y educo a mis hijos en la idea de que él tiene que saber hacer las cosas de la casa y ella no debe quedarse encerrada en la cocina, salir fuera y buscar un trabajo".

La experiencia de María la comparten otras mujeres que se han acercado al taller, aunque revelarse ante unos roles marcados a hierro es la actitud menos común en las comunidades. La mayoría hablan de un matrimonio 'perfecto', donde las decisiones se toman entre dos, donde la mujer opina y donde su palabra vale lo mismo que la del hombre. La situación de extrema pobreza de algunas comunidades es reconocido como un factor que obligó a generar unidad y confianza mutua, ha desarrollar trabajos colectivos entre hombres y mujeres.

Pero aún en una relación como esa que viene de describirse el machismo pesa. "Podemos tomar decisiones solas, claro que sí! Pero sobre cuestiones menores". Y las cuestiones menores son comprar gas si se termina o salir al mercado sin consultarlo con su marido porque está trabajando fuera de la casa.

La educación empieza y termina en casa
Pero la desigualdad no sólo se aprecia en el reparto de tareas. Actividades tan sencillas como pedir un crédito siguen siendo una utopía para muchas mujeres, y a la hora de repartir la herencia ellas reciben menos propiedades y tierras áridas, donde el fruto nunca ha crecido.

Quizá todas las mujeres que compartieron este espacio estarían de acuerdo en la necesidad de cambiar este panorama, en no quedarse detrás del hombre, sino a su lado. Y quizá todas coincidirían con doña Marciana, una profesora que tiene claro que la alternativa no florece en las aulas, sinó en cada casa.

Y empieza por poner fin a 'días normales' como éste: "Me levanto a las 5.30, doy gracias a dios, me lavo, me cepillo los dientes, preparo café, voy al molino, vuelvo para tortear, preparo el desayuno para las 8.00, lavo los trastes, limpio la casa, limpio el patio, vuelvo a tortear para el almuerzo y lavo los trastes. Mis hijas son dos: una hace la limpieza y la otra a tortear. Mis hijos trabajan fuera, salen como a las 8.30, no hacen nada en la casa y vuelven para almorzar. La pena del pobre es la panza".

Doña Marciana se queja. “Alguien dice ‘¡es que los maestros…!’ y no es así. El cambio en estas actitudes tiene que iniciarse desde el papá y la mamá. Los niños llegan al colegio y no quieren sentarse a la par de las niñas”. La misma realidad la han descrito otras profesoras. Con su enseñanza tratan de romper con lo establecido, pero la tradición es una losa muy pesada. “Ellos no quieren barrer, y no quieren que les dicten la lección sus compañeras niñas”. Por si ello fuera poco, hay otra losa igual de pesada que levantar, la del ‘qué dirán’: “En mi instituto hay aulas de cocina, pero cuando los chicos participan los otros compañeros varones los marginan, les dicen huecos (maricones)”.

Para todas estas mujeres su libertad pasa por la educación y se conquista poco a poco. Por el camino toca ir celebrando los pequeños logros: "Ahora a algunas mujeres ya no les preocupa irse de casa y no dejar comida hecha, por ejemplo". Y ello ya es, sin duda alguna, un paso de gigante.

19 de noviembre de 2010

DISEÑANDO EL PIR: TODOS FRENTE AL DESASTRE

Las estadísticas dicen que Guatemala es el cuarto país más vulnerable del mundo ante los desastres, según un informe de Naciones Unidas. Es este un desafío claro al desarrollo. Alguien que sabe mucho de vulnerabilidad, Gustavo Wilches-Chaux, ha establecido una clasificación en la que distingue once tipos de esta medida que ayuda a conocer cuán susceptible es un bien expuesto a un fenómeno perturbador. De los once, nos interesan cuatro:

- natural. Las condiciones ambientales y sociales que se dan en un territorio y que sus habitantes necesitan para desarrollarse, además del uso que los humanos dan a los recursos

- física. Se refiere a la localización de la población en zona de riesgo debida a la pobreza y la falta de oportunidades para otra ubicación

- social. Se produce un grado deficiente de organización y cohesión interna de la sociedad, que limita su capacidad de prevenir, mitigar o responder a situaciones de desastres (posibilidad de acceso al saneamiento ambiental, nutrición infantil, servicios básicos que permitan la recuperación de los daños ocurridos, las creencias y los comportamientos de esa comunidad)

- económica. Dicho de manera sencilla, la pobreza aumenta el riesgo de desastre

Con estas cuatro formas de vulnerabilidad proyectadas en una pared, las organizaciones que forman parte del programa Oxlajuj Tz'ikin se han sentado a dialogar y consensuar el PIR que compartirán. Pero... qué es eso del 'PIR'? Muy sencillo! Es un Plan Institucional de Respuesta o, lo que es lo mismo (pero no tan sencillo...), la herramienta por la que se regulan los mecanismos de respuesta de las instituciones ante una situación de emergencia. Su importancia reside en el hecho de que permite priorizar acciones, optimizar recursos y enfrentar de manera coordinada un desastre de la magnitud de la tormenta Ágatha, que arrasó el país centroamericano y dejó 165 muertos y 78 desaparecidos en mayo de este mismo año.

Así las cosas, lo primero que se aborda a la hora de diseñar un plan de estas características es el análisis de recursos (humanos y materiales), para ver cuál podrá ser el alcance de esa respuesta conjunta. A continuación se reparten las acciones entre el personal disponible, asignando a cada quién un cometido concreto que se asociará a la vez con un nivel de alerta, siguiendo la escala de colores que puede consultarse a la derecha.

Con toda esa información sobre la mesa, el Programa está en disposición de determinar cuál será el momento en el que se intervendrá: una acción inmediata durante el desastre o una acción posterior para paliar sus efectos.

Para todo ello se contará previamente con los mapas de riesgos de las distintas comunidades. En ellos estará indicada la ubicación de cada vivienda, de los albergues y de todas las infraestructuras con las que cuente ese asentamiento y que pueden suponer una ayuda o un obstáculo en caso de desastre.

Precisamente durante este mes las comunidades están actualizando sus mapas con nuevos habitantes o nuevas construcciones. La organización encargada de recogerlos y sistematizarlos es el Colectivo Poder Desarrollo Local (CPDL), la misma que en el Programa desarrolla el proyecto de gestión de riesgos como contraparte de Acsur-Galiza. Su personal en terreno fue también el encargado de impartir el taller de elaboración del PIR del Oxlajuj Tz'ikin. Con la lección anotada en los cuadernos, las nueve entidades que operan en el terreno en el marco de este programa de la Xunta de Galicia han dado un paso más hacia un plan colectivo de respuesta.

17 de noviembre de 2010

GÉNERO Y PERTINENCIA: HABLAR Y ACTUAR

Género con pertinencia cultural en la educación para el desarrollo - Xénero con pertinenza cultural na educación para o desenvolvemento. Bajo este nombre se presenta una cita ineludible con la formación y el debate.

- Cuándo? Los días 29 y 30 de noviembre

- Dónde? En la capital de Galicia, Santiago de Compostela

- A quién va dirigido? Está pensado para 25 personas pertenecientes a movimientos sociales, entidades educativas, administraciones y demás organizaciones que trabajen en la educación para el desarrollo. Las plazas se adjudicarán por orden de inscripción

- Cuál es es objetivo? Convertir las perspectivas de género y pertinencia cultural en dos elementos clave a la hora de poner en marcha un proyecto o un programa de desarrollo. Una actora internacional experta en la materia explicará a los asistentes qué significa género en la cultura indígena maya

- Cuánto costará el curso? Será gratuíto para los 25 asistentes

- Hasta cuándo puedo anotarme? El plazo de inscripción se cerrará el próximo 23 de noviembre. Para reservar su plaza contacte con Lara en la dirección de correo sensi.galicia@asfes.org

DESCARGUE AQUÍ TODA LA INFORMACIÓN SOBRE EL CURSO

11 de noviembre de 2010

SOBERANÍA ALIMENTARIA: ENSEÑANDO A PESCAR

Aumentar y diversificar la producción agrícola, mejorar la dieta alimenticia y disminuír los índices de desnutrición en las 16 comunidades con las que trabajan ha sido el objetivo planteado por Ceiba para la línea de Soberanía Alimentaria de este programa de desarrollo. Su proyecto no fue recibido con los brazos abiertos en las comunidades. La entidad hablaba de implementar huertos en cada casa con siembra de hortalizas, granos básicos, árboles frutales y algunas plantas medicinales, pero las familias no disponían de agua suficiente para dar de beber a tanto vegetal.

Entonces nació la segunda parte del proyecto: los sistemas de aprovechamiento de riego. Dos cilindros de cemento hacen las veces de colador para el agua sucia de los tanques donde las mujeres lavan la ropa. Hasta ahora se dejaba correr por las tierras, sin canalización ni filtración alguna, y el cloro que arrastraba secaba las cosechas.

Las diez libras de carbón (cinco kilos) y la piedra pómez que se coloca en los cilindros, bajo la red de filtro, se comen las bacterias presentes en el agua y disuelven el cloro, para que el riego que llega a las parcelas no aporte más que nutrientes a las plantas sembradas. La experiencia de los filtros no fue nueva para Ceiba. Se había puesto en marcha ya en otras comunidades de Huehuetenango, en la frontera con México, aunque allí se construyeron con llantas de rueda, un sistema mucho menos efectivo y que ocupaba más tiempo a la hora de ser colocado.

Así las cosas, a día de hoy son en total 420 los hogares beneficiados con el proyecto de Soberanía Alimentaria, cien más que las previstos en un primer momento. Ceiba ha asumido este compromiso a raíz de la buena disposición manifestada en las comunidades, si bien hay familias que se están quedando fuera al no brindar su colaboración. Y es que todos los beneficiarios deben participar en la implementación de los huertos, en la colocación de los filtros y en el cuidado del banco de semillas, del que hablaremos más abajo. Sin embargo, no todos están dispuestos a aprender a pescar si alguien les diera los peces: es la consecuencia del paternalismo en el que se ha envuelto la cooperación en Guatemala hasta ahora.

Pero en el programa Oxlajuj Tz'ikin no se reparten peces, sino que en cada proyecto las comunidades reciben capacitación para desarrollar las intervenciones y hacerlas sostenibles en el tiempo. Por ello, a las familias que no se involucran se les retira todo el material y las variedades de semillas y plantas entregados y se reparten entre otros pobladores que sí están dispuestos a poner de su parte para hacerse con el control de su alimentación y dejar de acudir a los mercados, donde la mayoría de las familias no tienen ingresos suficientes para cubrir la canasta básica. Lo recolectado en los huertos que Ceiba implementa se destina en su totalidad al autoconsumo, al igual que la carne de los animales que crecen en los gallineros que han ido cercando.

Semilleros de pensamiento
La tercera de las líneas del proyecto de Soberanía Alimentaria pasa por la puesta en marcha de un banco de semillas criollas. Se trata por una parte de recuperar estas variedades, que ofrecen muchas ventajas para el campesino tales como la resistencia a factores climáticos, la resistencia a plagas y enfermedades o la generación de nuevas semillas. Así, la agricultura orgánica permite a estas comunidades la autosuficiencia alimentaria, elaborando ellas mismas todo lo que necesitan para mantener sus cosechas: desde las semillas hasta los abonos y plaguicidas. La dependencia de mercados y empresas agroquímica se reduce a la nada.

Sin embargo, también el banco arrancó de la nada, por lo que en una primera fase cada familia recibió del proyecto entre 15 y 23 plantas de seis de las 25 variedades que se manejan en total, entregando siempre aquellas semillas con las que no contaban de antemano. A partir de este primer paso, Ceiba no entregará más semillas, sino que cada familia deberá acudir al banco comunitario, que tiene como norma básica de funcionamiento el devolver dos onzas por cada onza que se pide. En los casos de perder la cosecha, el campesino no tendrá que reponer las semillas que se había llevado.

El agricultor podrá encontrar todo tipo de semillas. Rábano, zanahoria, acelga, cilantro, papaya, frijol de todas las variedades, maíz criollo y también plantas medicinales estarán guardadas en las diferentes vasijas de barro que poblan las estanterías del banco. Frente al plástico, el barro permite mejorar la calidad y el tiempo de vida de la semilla. El problema del menor hermetismo se solucionará mezclando hierbas antiparasitarias, como el eucalipto o la flor de muerto.

Además de la parte práctica, Ceiba imparte en las comunidades talleres de capacitación en todo el ciclo productivo. Enseña la mejor ubicación para los huertos, a cercar las áreas que estos ocupan, a preparar el terreno para la siembra y a sembrar, a controlar la maleza, a cocinar alimentos que hasta ahora no se cultivaban, un buen uso para los filtros de aprovechamiento del riego y la elaboración de plaguicidas naturales, que junto al abono que proviene de las letrinas colocadas en el Programa permiten disminuír los gastos por la compra de fertilizantes químicos y conservar los nutrientes del suelo.

Todo ello se completa con charlas de sensibilización sobre la necesidad de producir alimentos y semillas propias. Así las familias no tendrán que acudir a Monsanto, una multinacional que vende los productos de su propio huerto: el de los transgénicos.

9 de noviembre de 2010

AMASANDO QUESO FRESCO

Ingredientes: (para 12 litros de leche)

- 1/4 pastilla de cuajo
- 1/2 vaso de agua
- una pizca de sal

Tan extraña receta era lo único que había escrito en el pizarrón de la cocina comunitaria de Santa Inés. Tres grupos de unas diez personas cada uno se colocaron a su alrededor, esperando las explicaciones de Vinicio Montenegro, el 'enviado' del Intecap (Instituto Técnico de Capacitación y Productividad) para impartir durante toda la semana un taller de elaboración de queso fresco, una deliciosa alternativa para los excedentes de leche en las comunidades pensada por Amon, la entidad responsable de productividad en el programa Oxlajuj Tz'ikin.

Como en todo curso, la teoría es lo primero y se explicó el lunes, para repasarla todos los días antes de iniciar la parte práctica. Consejos para la hora de ordeñar, como limpiar los tetos del animal o no mezclar leche contaminada, por muy pequeña que sea la cantidad, y colarla siempre (la que se usará para hacer queso) han sido bien asumidos por los participantes en el taller, que los anotaron en sus cuadernos para llegar por las mañanas con la lección aprendida.

Así, a las preguntas del 'profesor' Montenegro sobre cuántos litros de leche se cuajan con cada pastilla, al unísono respondieron "¡cincuenta!", y sabían ya que si se echa más cantidad de cuajo de la debida lo que puede ocurrir es que la leche se endurezca más lento o más rápido, pero el queso siempre tendrá una consistencia chiclosa y dura. También conocían que la pastilla se disuelve siempre en agua, ya que haría cuajar la leche.

La nueva cocina y el interés por saber
Tomás, uno de los alumnos, consultó su cuaderno para recordar que los 12 litros de leche a 38 grados cuajarían en 40 minutos. Cuanto más fría, más tiempo. Tras comprobar la temperatura de los tres recipientes (que estaban a 31, 32 y 33 grados), los participantes estrenaron su nueva cocina, que ellos mismos habían construído la noche del lunes al martes, tras la primera clase del taller de quesos, una noche en la que las condiciones climáticas no acompañaron y la lluvia dejó sin luz la comunidad.

Santa Inés ya contaba con un lugar donde cocinar, pero las ollas se colocaban directamente en el suelo. A partir de ahora, gracias al trabajo organizado y a sus ganas de aprender, las mujeres estarán mucho más cómodas cuando tengan que preparar alimentos para los eventos que se celebren en la comunidad.

Tras calentar la leche hasta los 38 grados, tocó esperar. El cuajo actúa juntando las partículas solas y separando el suero (el agua), y emplea unos 40 minutos en este proceso. Si el suero se ve blanco es que todavía hay sólidos suspendidos. La cuajada se corta en cuadrados, cuando más finos mejor, para que estos suban a la superficie, y tras una espera de alrededor de un minuto se remueve todo de nuevo. Al terminar de cuajarse, otros diez minutos son necesarios para que el queso se deposite en el fondo por su propio peso, y se retira todo el suero, para el que don Vinicio Montenegro traía preparado también un rico destino... Pero, de momento, sigamos con el queso.

Una vez escurrido, se pasa por la piedra de moler para desmenuzarlo y se va aliñando con sal al gusto. En Santa Inés son amantes de lo salado, por lo que no hicieron caso de la recomendación de tres cucharadas por cada 10 o 12 litros. Para finalizar, sólo queda colocar el queso en moldes. Serán de una libra (medio kilo) y fueron hechos cortando tubos de pvc de 10 centímetros de diámetro por 5 de alto. Cada grupo fue dando forma a sus quesos y se los repartieron para que todos pudieran llevar un poquito a sus casas.

¿Qué hacer con el suero? La ricota y el requesón
Mientras, los diez litros de líquido que han quedado en cada uno de los recipientes se calentaron a fuego lento, sin dejar de remover para que los restos de queso sólido no se peguen. Al primer hervor se condimentan con un vaso de vinagre; al segundo, con un vaso de agua; y al tercero se retira la olla del fuego y se deja enfriar. Cuando quede cuajado se elige entre ricota o requesón: la primera se hace añadiendo azúcar y el segundo poniendo sal. Ninguno de los dos llegó a las casas... Si se preguntan cómo saben, la respuesta la tienen los participantes en el taller de elaboración de quesos que se impartió en Santa Inés.

5 de noviembre de 2010

TEJIENDO EL LENGUAJE

En el mal llamado primer mundo o mundo desarrollado los libros han empezado a perder la fuerza de su esencia para encargarse de tareas como la decoración de estanterías o incentivos para la venta de periódicos. Quizás por eso cuesta entender el significado que tiene la posesión de un libro para un niño que nunca ha tenido uno.

Con esa premisa nace la serie de lectura Kemon ch’ab’äl (Tejiendo el lenguaje), un conjunto de páginas que se enmarcan dentro de una propuesta pedagógica para mejorar la capacidad y la comprensión lectora de las niñas y niños guatemaltecos. Escuelas de diferentes áreas del país han implementado dicho programa que pretende mejorar las habilidades de comprensión lectora y generar un aprendizaje de valores relacionado con la equidad de género, el bilingüismo, la interculturalidad, los derechos humanos y la cultura de paz.

Esta propuesta se ha llevado a cabo en dieciséis de las comunidades participantes en el programa Oxlajuj Tz´ikin, coordinado por la Xunta de Galicia, en la zona sur oriental del país, en las municipalidades de Champerico y Retalhuleu.

El adiós a las escuelas
El trabajo de apoyo a la familia, la emigración, las enfermedades y los problemas económicos son algunos de los motivos por los que los niños y niñas se ven obligados a abandonar las escuelas de forma temprana. En el caso de las niñas, los embarazos prematuros y los patrones culturales que dan preferencia a la educación de los hombres agudizan su marcha forzada de las aulas.

En otras ocasiones el abandono escolar está íntimamente ligado a la baja calidad educativa. El uso de materiales obsoletos y completamente descontextualizados de la realidad que viven las niñas y niños también pone trabas al desarrollo de sus habilidades.

También cojea la educación por los problemas que atañen a los docentes. Sólo el 22% de las y los maestros de primaria son bilingües, en dieciséis comunidades en las que la mayoría de la población es mayahablante. Además sólo el 18% de los maestros y maestras de estas comunidades son originarios de las mismas, con lo que los problemas de comunicación entre niños y profesores se ven agravados. Por si fuera poco los docentes en las escuelas públicas cobran unos sueldos irrisorios que oscilan entre los 1000 y los 1800 queztales (entre 100 y 180 euros), con lo que se ven obligados a buscarse otro trabajo complementario.

La semilla del cambio
La apuesta por la educación como motor de cambio en sociedades deprimidas es la razón de ser de Educación sin Fronteras y de ahí la causa de su presencia en Champerico y Retalhuleu. En asociación con la organización local Proyecto de Desarrollo Santiago (Prodessa), ESF, participa en el programa Oxlajuj Tz`ikin apoyando a las escuelas en la 'creación' de personas con valores de paz, tolerancia y participación ciudadana.

La dotación de material didáctico adaptado a la realidad de los alumnos y alumnas, visible a través de las páginas del Kemon ch’ab’äl ya citado, y la capacitación de los docentes en las aulas es la principal actuación de ambas organizaciones. Además, dentro del proyecto de mejora de la calidad educativa, cuarenta jóvenes, veinte hombres y veinte mujeres, han sido dotados con becas de apoyo para estudiar la carrera de magisterio. Esos cuarenta becarios serán el germen para la educación comunitaria de las generaciones venideras.

* Texto y fotos de Laura Antelo (Educación sin Fronteras)

2 de noviembre de 2010

8 PROYECTOS PARA 18 COMUNIDADES (Segunda parte)

El miércoles todavía no ha terminado. Tras despedir a Prodessa, en la comunidad de Santa Inés nos esperaban varias intervenciones. Un sistema de aprovechamiento de riego y una parcela integral de Ceiba, unas letrinas de Agua del Pueblo, un toril de Amon, un botiquín y una casa de salud de Asecsa y un regalo, un bonito morral de rallas rojas y blancas, para las responsables del Programa en Guatemala y en Galicia, Ana Amaro y Sonia Fernández.

Como no podemos hablar largo y tendido sobre todos los proyectos, nos centraremos en uno de ellos, el que desarrollan Farmamundi y su contraparte en terreno, la Asociación Servicios Comunitarios en Salud, Asecsa. Con el coordinador de esta última entidad, Edgar Sigüenza, hablamos al día siguiente.

Jueves: Luchando por la salud de los pueblos
Así las cosas, el trabajo de Asecsa se centra en mejorar el primer nivel de atención, la atención primaria. Para ello, y al abrigo del Programa, se planeó la construcción y el equipamiento de seis casas de salud en las comunidades de María del Mar, La Verde, San Miguel Las Pilas, Victorias III, Santa Cruz Cajolá y Santa Inés. En ellas trabajará personal de las propias comunidades, que recibió formación para la detección de enfermedades de primer nivel: son los promotores de salud.

Las cifras dicen que al finalizar el proyecto habrá 53 promotores de salud capacitados en un total de 24 comunidades, pese a que el Programa de la Xunta de Galicia posee intervención únicamente en 17. Ello es así por el interés demostrado por las propias comunidades, que vieron en Asecsa y sus talleres la solución para que sus gentes cuenten con un acceso rápido a la salud.

Así las cosas, estos profesionales estarán preparados para la detección de enfermedades como las infecciones respiratorias agudas (IRAs), las infecciones intestinales o los hongos, tan frecuentes en las comunidades de ambos municipios, así como infecciones virales más severas. Y además de las casas de salud construidas, cada comunidad contará con un vivero de plantas medicinales y un botiquín con los medicamentos básicos.

Viernes: Más drenajes y una fábrica de cobijo´
Las comunidades de San Miguel Las Pilas y Santa Cruz Cajolá recibieron las dos visitas del último día de la semana. En la primera de ellas pudimos comprobar el avanzado estado de las obras de construcción de los drenajes, un proyecto del que se benefician también los barrios de La Esperanza y El Palmo.

Mientras, en Santa Cruz Cajolá unas ocho personas se dejaban el sudor en la fábrica de bloc y teja que Arquitectos sin Fronteras y Asiaprodi han puesto en marcha para producir ellos mismos los materiales con los que se construirán sus casas. Con las puertas del mercado todavía cerradas, pero con la esperanza de abrirlas, la planta se trasladará a una nueva finca y será propiedad de una cooperativa con representación de todas las comunidades. El edificio se levantará con una nueva remesa de fondos aportada por la Xunta de Galicia.

8 PROYECTOS PARA 18 COMUNIDADES (Primera parte)

Aunque este martes todavía es día de fiesta en algunas zonas de Guatemala, nosotros vamos a dar un paseo por nuestra memoria y plasmar aquí de manera lo más concisa posible las actividades de la semana anterior, cinco días en los que hemos visitado todos los proyectos y todas las comunidades con una acompañante especial, Sonia Fernández, la técnica responsable de este Programa de desarrollo en Galicia.

Lunes: Entrega oficial de viviendas en María del Mar
De la mano de Arquitectos sin Fronteras y su contraparte, Asiaprodi, 28 familias afincadas en los dos sectores de la comunidad de María del Mar recibieron los 'títulos de propiedad' de sus nuevos hogares bajo el único requisito de cuidarlos y no dejarlos abandonados, tal y cómo les ha pedido el alcalde de Champerico, Victoriano Ovando, quien también estuvo presente en el acto.

Los discursos pronunciados han servido para repasar la historia de la comunidad, la historia de un desalojo violento y forzoso en el año 2006 que duró dos meses y que acabó con todas sus gentes lejos de su tierra, conviviendo en una nueva finca en Champerico y divididos en dos sectores separados por un kilómetro de distancia.

Como ya se ha dicho en este blog, en el Sector 1 fueron construídas ocho nuevas casas para las únicas ocho familias asentadas en el momento de hacer la identificación del proyecto. Las veinte casas restantes están ubicadas en el Sector 2, donde la organización CPDL (Colectivo Poder y Desarrollo Local) ha levantado también un albergue que hace las veces de escuela.

Martes: Canoas nuevas para viejos pescadores
Como ya saben, el Programa Oxlajuj Tz'ikin trabaja con 17 comunidades y una asociación de pescadores de subsistencia diaria. Ellos fueron los protagonistas del segundo día de la visita de Sonia Fernández, cuando se les entregaron las canoas que ellos mismos elaboraron tras recibir la correspondiente capacitación, que les permitirá también repararlas. Con ellos desarrolla su proyecto productivo la organización guatemalteca Amon, contraparte de Acsur en este país centroamericano.

Así, con el objetivo de aumentar la productividad y las ganancias y de abrirse camino hacia las comunidades, donde el pescado se convierte a veces en artículo de lujo al no poder pagar los precios del mercado, estos trabajadores, que llevan toda su vida dedicada al mar, se constituyeron en asociación hace tan solo seis años. Hasta entonces alquilaban sus canoas por 20, 30 o incluso 40 quetzales al día, cantidad que no siempre podían pagar al volver sus redes vacías. Ese dinero pasó ahora a formar parte del fondo común colectivo, y los pescadores poseen sus propias barcas.

También en ellas hubo un cambio destacable, y es que, frente a las viejas canoas, de madera, muy pesadas y con una 'esperanza de vida' estimada en un año y medio, las nuevas embarcaciones están construídas en fibra de vidrio. Pesan tan poco que las transportan en sus bicicletas, y permiten penetrar más adentro en los esteros, donde se esconden los camarones. Además, el material no se pudre. Durante muchos años, los miembros de esta asociación de pescadores llevarán por los mares el distintivo de la cooperación gallega.

Pero el mismo día ha dado también para visitar el proyecto de otra de las contrapartes de Acsur en este Programa, Ceiba, una ONG que trabaja soberanía alimentaria. Esquivando las dificultades que genera el hecho de contar tan sólo con cuatro trabajadores para atender a 410 familias, procuran visitarlas a todas al menos dos veces al mes para dar seguimiento a sus intervenciones: parcelas integrales y un sistema de aprovechamiento de agua para riego. Ambas requieren un intenso trabajo con las comunidades, a fin de cambiar sus hábitos. Se trata de enseñarles a cuidar sus plantaciones, de dónde recogerán desde cacahuetes hasta aloe vera (sábila); así como a limpiar los filtros que limpian el agua que sale de los lavaderos de la ropa, para evitar que el cloro llegue a las siembras.

La jornada terminó con un paseo por los dos barrios: La Esperanza y El Palmo. En ellos, Solidaridad Internacional y su contraparte, Agua del Pueblo, están a punto de finalizar un sistema de drenaje que comparten ambos asentamientos, y que se extiende hasta el terreno de cada familia sin conectarse todavía a las casas, pues muchas de ellas no cuentan con mobiliario en sus cuartos de baño. Así, tras la construcción de los ramales generales, serán las familias las encargadas de asumir el coste del enganche a cada casa.

Miércoles: Semilleros de pensamiento
Con Ceiba hemos estado también el miércoles, visitando el banco de semillas que han puesto en marcha en la comunidad de Montecristo. Una casa de madera sirve de cobijo a alrededor de medio centenar de botes de plástico que guardan, entre otras legumbres, hasta seis variedades de frijol. En el suelo, en una esquina, se amontonan ya las nuevas vasijas, de barro y más grandes, con las que se busca mejorar la calidad y aumentar el tiempo de vida de la semilla. El inconveniente que genera el no disponer de un cierre hermético intentará resolverse mezclando los granos con hierbas que harán las veces de pesticidas, como el eucalipto o la flor de muerto.

Con el proyecto ya en marcha, cada familia recibió entre 15 y 23 plantas de unas seis variedades diferentes (en total se manejan 25 especies). Para impulsar el banco y alentar la participación de las comunidades, Ceiba no entregará más semillas de manera individual, por lo que éstas se irán familiarizando poco a poco con el funcionamiento de este peculiar sistema de préstamo. Así, por cada onza de semilla que se pide se devuelven dos, excepto en los casos en los que la cosecha se pierde, cuando el campesino no tendrá que reponer cantidad alguna.

La siguiente parada fue la comunidad de El Triunfo. El responsable de Prodessa (Proyecto de Desarrollo Santiago), Enrique Chutá, nos esperaba para repasar el proyecto que desarrollan con el apoyo de Educación sen Fronteiras.

Asi, con la financiación de la ONG gallega, Prodessa atiende las necesidades de 1650 niños y 72 docentes. En un diagnóstico general antes de arrancar la intervención, los problemas detectados pasaban por las dificultades en la lectura y el deletreo, la poca participación en las clases y serias carencias en Lengua Española y Matemáticas. Aún hoy, la ONG sigue recordando que los pequeños no son atendidos en su lengua madre (una de las 22 lenguas indígenas reconocidas en Guatemala), sinó en español, y ello se traduce en un menor rendimiento. La posibilidad de impulsar un sistema educativo bilingüe se desvanece al conocer la precariedad en la que trabajan los profesores: un mismo docente puede atender a niños de segundo a sexto grado, todos juntos, y en una comunidad como María del Mar se hablan hasta tres idiomas mayas.

Frente a los programas educativos del Ministerio de Educación, que reparte siete libros para todo un colegio, Prodessa entrega un libro para cada niño. Avanzada la intervención, Enrique Chutá incide en el interés que los pequeños tienen ahora por la lectura de periódicos y revistas, o incluso por conseguir un libro de lectura por su propia cuenta, tarea que en las comunidades es casi una utopía. Ello unido a la alta carga de la cuestión de género en los libros de texto hace que los niños hagan preguntas que muchas veces sus progenitores no saben cómo abordar. Prodessa tenía entre sus líneas de acción implementar una escuela de padres, que finalmente no salió adelante por el recorte a la financiación que reciben. Lo que sí podrán disfrutar estos niños son lecturas en cuatro de los idiomas mayas, uno de los objetivos que la entidad tiene con la mirada puesta en el nuevo año escolar que arrancará en el mes de enero.